El tesoro de la fragata Mercedes y el ARQVA

Amigos de la Alcazaba y el Museo de Almería organizan dos conferencias sobre el tesoro de la fragata “Nª Sª de las Mercedes” y el valor el patrimonio subacuático

 

  • La sentencia contra la empresa caza-fortunas que intentó el expolio de más de 500.000 monedas de oro y plata “es un precedente jurídico muy importante que permite salvaguardar un patrimonio de todos”

  • Las conferenciantes son tres especialistas del Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena.

Tras recoger en Lima los tesoros recaudados en América para llevarlos a España, en 1804 salió de Montevideo la escuadra formada por la Clara, la Fama, la Medea y Nuestra Señora de las Mercedes. Cuando faltaba un día para llegar a Cádiz fue alcanzada por navíos ingleses. Comenzó la batalla y un cañonazo hundió la «Mercedes». Doscientos años después, en 2007, la empresa norteamericana “Odyssey Marine Exploration” anunció que había recogido del fondo del mar unas 500.000 monedas de oro y plata, sin dar ningún tipo de información sobre la identidad del pecio del cual procedía ni de la localización exacta del mismo. 

El Gobierno Español, ante la sospecha de que se pudiera tratar de un buque español, decide emprender una batalla legal contra la empresa cazatesoros en los tribunales de Estados Unidos, que finalmente, en 2012, obliga a devolver el cargamento a España, unas 14 toneladas de peso, que será depositado en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena.

Para profundizar más en la materia, y en el marco de la exposición “Ciencia frente a expolio. Las campañas en el yacimiento de Nª Sª de las Mercedes”, el Museo de Almería y Amigos de la Alcazaba celebró en la tarde de ayer una doble conferencia con la participación de tres de las especialistas en esta extraordinaria historia: Soledad Pérez Mateo, Milagros Buendía Ortuño y Rocío Castillo Belinchón, del Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena.

         Una cita que la presidenta de Amigos de la Alcazaba, María Teresa Pérez, calificó de fundamental “no solo por el hecho histórico en sí, sino para poner en valor la importancia y la complejidad que tiene la arqueología subacuática, que nos permite conocer más de las sociedades del pasado con respeto y rigor y, por supuesto, lejos de esos caza fortunas que hacen del expolio algo que debe ser perseguido”.

         Las ponencias

Soledad Pérez Mateo indicó al inicio que “queremos mostrar la historia de la fragata Mercedes desde el punto de vista de su consideración como patrimonio expoliado, su batalla jurídica, su recuperación y por otro lado las actuaciones arqueológicas que se realizaron de 2015 a 2017, mostrando esa doble visión de patrimonio expoliado y patrimonio investigado con metodología arqueológica”. Un objetivo cumplido con dos interesantes exposiciones complementarias. En opinión de Milagros Buendía, “el cargamento de monedas situaba perfectamente la cronología, el origen, el destino y por supuesto la finalidad para que iban a ser empleados. Esa ha sido la base por la que el Estado español ha podido demostrar que se trataba de un barco del pabellón español, que además gozaba de inmunidad soberana puesto que estaba realizando una labor y un trabajo de Estado, no comercial, ni privada. Era una misión de Estado. No son objetos económicos y ya está. Es algo que nos habla de nuestro pasado, de nuestra historia, de nuestra historia común con América y toda la información de los objetos, que son documentos”.

         En este sentido, Rocío Castillo destaca que “todo lo sucedido en este caso demuestra la importancia del patrimonio subacuático, primero porque es un patrimonio de la Humanidad, que no se puede comercializar. Ha sido un duro mazazo para estas empresas cazatesoros y un precedente jurídico muy importante porque no hay que olvidar que fue un tribunal de Estados Unidos, que no tiene firmada la convención de la Unesco en esta materia, el que se pronunció al respecto creando jurisprudencia”.

         Las tres expertas consideran que es el momento de difundir también todo lo descubierto. Milagros Buendía apunta que “ahora llega el momento de que la documentación, conservación y difusión de este patrimonio al público. Ponerlo en ese perfil de patrimonio cultural como algo que nos pertenece a todos y no algo económicamente valioso y que disfrutan unos pocos. Recuperar, conservarlo y mostrarlo al público a través de las diferentes exposiciones, tanto la permanente del Museo Nacional de Arqueología Subacuática como las itinerantes y conferencias como la de hoy, que den a conocer el plan de actuación que puso en marcha el Ministerio de Cultura con la colaboración de los distintos archivos y museos”.

         También Rocío Castillo considera que, quizá con los avances tecnológicos del futuro pueda ser interesante una nueva prospección a la realizada en 2016 y 2017. “En ese momento el real de a ocho era una moneda muy cotizada a nivel internacional, podría ser cualquier barco, pero había indicios que demostraban que era la Mercedes. Las campañas que se hicieron con el material descubierto o las dos culebrinas que son cañones de finales del XVI y principios del XVII en un barco de principios del XIX demostraron que era ‘La Mercedes’. El yacimiento está ahí. En principio con esas tres campañas fue suficiente para hacer la documentación de que era ‘la Mercedes’, pero quizá más adelante puede que venga bien monitorizarlo. Las tecnologías avanzan rápidamente y quizá la próxima vez podamos hacer una fotogrametría y un modelado 3 D de lo que hay abajo. Es un yacimiento que está a 1.100 metros, muy lejos de la costa y no se puede ir todos los días. En cinco o diez años estaría bien volver”, concluye.

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