«ARTILLERÍA ZARISTA EN ROQUETAS DE MAR» por Antonio Gil Albarracín

El castillo de Santa Ana de Roquetas de Mar es un ejemplo sorprendente en tierras almerienses de la voluntad de un pueblo para recuperar la principal imagen patrimonial de su pasado, de la que solo quedaba en pie la batería que se adosó en el siglo XVII a uno de los vértices de la fortificación erigida en el XVI. La recuperación del edificio se inició antes de la conclusión del anterior milenio, previa consulta de documentación de archivo y de los planos históricos del ingeniero militar Tomás Warluzel d’Hostel y otros, para instalar en el mismo un centro cultural que resultaba imprescindible en una población que ha convertido el turismo en uno de los pilares fundamentales de su riqueza. Yo mismo escribí un documentado libro sobre dicha fortaleza que fue tenido en cuenta para la recuperación de sus partes desaparecidas. El año 2003 se produjo la inauguración del mismo por las autoridades.

En la explanada situada ante el castillo fueron colocados desde la citada inauguración, según la fecha que figura en cartela informativa, cuatro cañones procedentes de Ferrol (La Coruña) que fueron obtenidos para su exposición por convenio de depósito temporal prorrogable entre el Ayuntamiento de Roquetas de Mar y el Ministerio de Defensa, cuyo secretario de Estado entonces, Fernando Díaz Moreno, veranea en Roquetas.

La información sobre los mismos, que figura adosada a su cureña, los define como modelo español de 32 libras de cañones de avancarga, fabricados en la fundición de La Cavada (Cantabria), siendo normalmente empleados para la defensa de las fortificaciones costeras.

Dicha descripción, que podría ser válida para los cañones inmediatos a la fachada del edificio, salvo que con dicho calibre probablemente eran cañones de marina y excepcionalmente pudieron servir para la defensa de la costa. Los otros dos cañones no proceden del origen erróneamente señalado, pues van timbrados por el escudo zarista que figura en relieve sobre el mismo desde su fundición, aunque la policromía, si es que la llegó a tener, ha desaparecido bajo gruesas capas de pintura, que han hecho perder precisión al relieve, actualmente resaltado por pintura roja sobredorada, y otros datos técnicos de identificación.

El escudo zarista indicado presenta bajo una corona imperial un águila bicéfala, cuyas cabezas van igualmente coronadas; en su pecho figura el escudo de Moscú, con la imagen de San Jorge venciendo al demonio con su lanza. El águila sostiene en su garra diestra un cetro y la siniestra un orbe coronado por una cruz. Aunque durante el reinado del zar Alejandro I (1801-1825) dichos atributos de las garras se sustituyeron por antorcha, fasces, corona de laurel o rama vegetal, pero no parece que esa innovación llegara a las piezas de Roquetas de Mar.

Estas piezas zarista son parte de los 630 cañones que llegaron embarcados en la flota de cinco navíos de 74 cañones y tres fragatas, a las que se añadirían otras tres, en total once barcos artillados y municionados, que fueron adquiridos por la España de Fernando VII a la Rusia de Alejandro I el año 1817, por la crecida cantidad de 400.000 libras esterlinas, equivalentes a 13.600.000 rublos y a 68.000.000 de reales de vellón. Su objetivo era trasladar a América un ejército que liquidara las sublevaciones de las posesiones españolas en dicho continente. Sin embargo, la incapacidad de la hacienda española para librar las dotaciones necesarias para dicha travesía fue el motivo de que el proyecto naufragara y dicha flota acabara pudriéndose en los puertos peninsulares. No obstante su artillería, que difícilmente pudo ser de 32 libras, pues los inventarios indican que vinieron entre otros menores, calibres de 36 y de 24 libras, fue reutilizada en otros navíos de la marina española durante el siglo XIX. En la actualidad, según los historiadores navales Anca y Mitiuckov, se hallan localizados 18 cañones del citado origen en Alicante, Cádiz, Cartagena (Murcia), Ferrol (La Coruña), Sevilla y Vigo (Pontevedra), a los que hay que añadir estos dos, que constituyen el 10 % del total existente identificado.

Puesto en contacto con la dirección del castillo de Roquetas, ha mostrado su voluntad de subsanar el error, contando con mi colaboración técnica, que yo ya había ofrecido, siempre previa consulta de la documentación específica existente sobre dichas piezas.

Antonio Gil Albarracín

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