Terremoto de 1522: catastrófico ma nom troppo

Los profesores Rosario Torres y Francisco Andújar cuestionan el ‘discurso oficial’ catastrofista del terremoto de 1522 en Almería

Con el Salón del Museo de la Guitarra repleto de público, las primeras conferencias de Amigos de la Alcazaba consideran que, pese que el terremoto de 1522 fue una gran tragedia, los daños humanos y materiales fueron mucho menor de lo apuntado, con un balance de muertos inferior y la continuidad de algunas obras iniciadas con anterioridad.

El siempre necesario escrutinio crítico de los hechos puede en muchas ocasiones atemperar o limar algunas grandes aseveraciones que, repetidas en el tiempo, pueden tender a tergiversar o a cambiar en mayor o menor grado la realidad de lo ocurrido. Ahora que se ha cumplido el quinto centenario del terremoto de Almería del 22 de septiembre de 1522, Amigos de la Alcazaba vuelve a trabajar en la conmemoración de un hecho histórico para la ciudad con el ciclo de conferencias “El nacimiento de una ciudad”, con el que se suma  al programa de actividades organizado por el Área de Promoción del Ayuntamiento de Almería que incluye también una exposición, un vídeo y un concierto, junto a la asociación Maguén Sefarad.

El Museo de la Guitarra ‘Antonio de Torres’ es el escenario para las conferencias de Amigos de la Alcazaba, que ayer celebró las primeras dos sesiones con ‘El terremoto de Almería de 1522 y sus efectos. ¿Una dramática realidad o una manipulación interesada?’, por Rosario Torres Fernández, profesora emérita de Historia del Arte de la UAL, y ‘El terremoto de 1522 y la sismicidad histórica de Almería’, por Francisco Andújar Castillo, catedrático de Historia Moderna de la UAL.

Tal y como anticipó en la presentación de las ponencias la presidenta de la asociación, Maite Pérez, “Amigos de la Alcazaba colabora en estas jornadas con la organización de este ciclo de conferencias para que podamos conocer en profundidad y con rigor las circunstancias y consecuencias de aquel terremoto”. Y tal es así que las dos sesiones de ayer, que dejaron pequeño el salón de actos del Museo de la Guitarra con más de 150 asistentes, se alejaron de la idea reduccionista actual en torno al terremoto, analizando aspectos que demuestran que la ciudad pronto retomó su pulso y que obras que se estaban realizando previo al temblor continuaron poco después.

Rosario Torres explica que “el terremoto de 1522 se ha interpretado siempre de una manera simplificada, cogiendo los epígrafes de los cronistas nacionales que se afanaron en dibujar una ciudad completamente derruida, pero no se ha investigado en el fondo de lo que hay detrás de esas informaciones”. En palabras de Torres, “lo que ha sucedido es que se ha planteado el terremoto como una destrucción absoluta de la ciudad y no es verdad. Esas ideas son demasiado reduccionistas y nefastas para la opinión pública. Sin embargo, a través de la documentación se va viendo cómo se va negando todas y cada una de las partes. Por ejemplo, todo lo que pasa con la Alcazaba, con la Catedral, las iglesias, los monasterios y conventos. Solo hay un caso real de destrucción total, que fue la iglesia de San Pedro. Si lees a los cronistas no quedó nada, pero luego resulta que estaban.

Según la profesora emérita, “las obras previas al terremoto se siguieron haciendo después del temblor, se seguían pagando esos jornales. Lo que se deduce que las obras continuaron y se terminaron. Las instituciones, iglesias y ayuntamiento, siguieron funcionando. No fue una tabla rasa. Lo que hubo fue una manipulación interesada que ha hecho que nadie se fije en la otra realidad y la idea de un terremoto que asola la ciudad ha calado en la mentalidad de la gente y me sorprende. No ha habido un elemento crítico que se detenga a verificar que algunas afirmaciones no son tan ciertas como han calado.  No llegamos al punto negacionista, que también los hay, que dicen que lo que pasó fue que se abrió el río, pero tampoco fue la destrucción total”.

Interés por sobrevalorar los daños producidos

         En la misma línea, Francisco Andújar considera que las fuentes disponibles “han sido malinterpretadas, mal leídas y mal analizadas, con datos se demuestra que no fue a los niveles que se han escrito o se han dicho”. El motivo lo encuentra en la necesidad de sobrevalorar los daños producidos para que llegaran las ayudas que realmente hacían falta. “     Cuando hay una catástrofe natural lo normal es que las instituciones, como saben que les van a dar menos de lo que necesitan, pidan y engrandezcan la debacle, para que se incrementen las ayudas y se equilibren con la realidad. Los datos que se dan sobre cifras de víctimas no son correctos. Es lo esencial. No hubo un arrasamiento total de la ciudad ni murieron 2.500 personas. Hubo muertos, hubo destrucción pero no en los niveles que se ha dicho y un análisis crítico de la documentación lo demuestra”.

         El catedrático de Historia Moderna de la UAL considera que “falta mucha investigación que hacer sobre el terremoto. El problema es que la posible documentación donde se podría encontrar información sobre ello está en un fondo documental en Valladolid, en el Archivo General de Simancas, e intentar encontrar nuevas evidencias sería en una sección que exigiría trabajar encerrado allí prácticamente un año”.

En cualquier caso, el profesor demanda una mayor concienciación ante la sismicidad de Almería y su provincia. “La actividad sísmica en Almería sigue presente, la pasada semana en Vélez-Blanco y Vélez-Rubio, de ahí al siglo XIV, los hay con cierta frecuencia, una actividad sísmica moderada que es una constante histórica y eso debería exigir que las construcciones modernas tengan en cuenta esas circunstancias, que se minimice ante cualquier incidencia esa realidad de los istmos. Se ha ido haciendo pero no sé si de igual forma en toda la provincia, porque un terremoto no solo afecta a la capital, ese es el problema. Deberían adoptarse más medidas de control, es una zona de riesgo como lo demuestra la historia y se debe preservar en la medida de lo posible a la población y a los edificios”. 

Conferencias de hoy, viernes 23

El Museo de la Guitarra recibirá este viernes, 23  de septiembre, dos nuevas ponencias. Será el turno para las conferencias “Riesgos Naturales, Historia y Resiliencia”, por Valeriano Sánchez Ramos, catedrático de Historia de Educación Secundaria, y “Almería entre la Cordillera Bética y el Mar de Alborán, su relación con los grandes terremotos”, a cargo de José Miguel Alonso Blanco, geólogo.

 

        

 

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