Cultura restaura Puerta de Almería

Cultura restaura las balsas de salazones romanas y la muralla califal de “Puerta de Almería”

Puerta de Almería sigue abierta al público sólo 8 horas a la semana, por lo que su cerramiento provoca las humedades que dañan los restos arqueológicos, causa de su reciente intervención de 30.000 euros.

Mientras el Ayuntamiento decide enterrar los restos tardorromanos a los pies de la Alcazaba (¿para que se conserven mejor?), Cultura restaura las balsas de salazones romanas y la muralla califal de “Puerta de Almería”.

La restauración de los restos arqueológicos de “Puerta de Almería” era necesaria. Las declaraciones de Cultura apuntan a que el deterioro estaba provocado por la humedad del inmueble, que favorece la formación de sales y su cristalización. Y es cierto, es la causa correcta, pero el problema estaba agravado no por razones químicas sino por decisiones políticas.

Los restos de la muralla califal de Almería fueron hallados en el año 1984, en lo que sería la primera excavación urbana de la recién Junta de Andalucía. Las obras se paralizaron y en la consiguiente excavación se encontró otro regalo: unas balsas de salazón romanas, que evidenciaban la presencia romana en nuestra ciudad. Afortunadamente no la enterraron sino que se musealizaron en 2006. Pero sólo 4 años más tarde la Junta decidió cerrar el enclave, por los fuertes ajustes económicos que sufrió Cultura (una reducción del 55 por cuento de su presupuesto).

Amigos de la Alcazaba clamó contra este cierre, dándose la paradoja que hasta la delegada de Cultura asistió a nuestra primera concentración, y además advertimos de daños y el coste que podría suponer este cierre. No hubo manera. Cinco años más tarde organizamos una rueda de prensa y anunciamos una gran concentración. Al otro día se abrió el recinto arqueológico, pero ya se observaron los daños que el cierre y la falta de aireación habían provocado, con humedades y formación de sales.

Hemos seguido protestando periódicamente porque la apertura fue minimalista: desde 2015 sólo abren dos días a la semana, o sea 8 horas. Las restantes 160 horas permanece cerrado, “enterrado”, invisible a los ciudadanos. De esta manera se consigue ahorrar en cultura, pero de vez en cuando tendrán que convertir 30.000 euros en restaurar el daño que provoca el cierre.

Pedimos que “Puerta de Almería” no esté secuestrada, que se abra cinco días semanales. Supondrá un enriquecimiento de nuestro patrimonio, una oferta cultural que ayudará a revitalizar el Casco Histórico. Lo agradecerán los ciudadanos, y no sólo los que lo visiten. Lo agradecerán los propios restos arqueológicos.

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