“REVINDICACIÓN DE OTRA MIRADA”, escrito de Juan José Ceba, que leyó en el acto BANDERAS NEGRAS EN LA MURALLA DE JAYRÁN

        

             Ante la luz y el esplendor de los verdes aquí en La Hoya, y en esta mañana bellísima, cabe recordar la inmensa sensibilidad de la Naturaleza, de la que algunas personas podrían aprender.

             En estos espacios prodigiosos donde se unen La Alcazaba, con la Hoya y los muros y torres de San Cristóbal, evoco los pasos y el ahondamiento que en estos lugares mantenía José Ángel Valente:

               “El sol caía del otro lado de la Alcazaba. Descendían las nubes como interminables        pájaros de fuego más allá de las cuevas de Las Palomas. Todo es puro espacio de la mirada      que, en realidad, no existe, sino que resulta una invención de los visibles. Generan éstos la         pupila. Se ven en ella. Espejo. No nos ven a nosotros. Somos sus invisibles. Y nada hay en        este espacio, sino fuego y líneas de color extremado..” (José Ángel Valente)

            Creo que ese fuego y esas líneas de color extremado tenían que haberse tenido muy en cuenta, aquí, en su mismo centro.

             Desde hace ya años, la Consejería de Cultura -en Almería- viene sembrando el desánimo y la preocupación en sus actuaciones (o en su dejadez) con el legado cultural y artístico de toda la provincia. Lo que ha ocurrido en estas dos torres inventadas, y la ruptura de unidad de este bellísimo abrazo de la arquitectura defensiva, es una muestra más de la falta de sintonía y los despropósitos de la Junta con el patrimonio. Los derrumbes de edificaciones de enorme valor cultural, artístico e histórico; la amenaza de ruina en tantas otras -como en la Alcazaba, con lienzos de muralla en un estado lamentable y el asedio de la humedad por todas partes; la falta de protección de obras singulares; o la manera tan escandalosa de no atender al clamor de miles de personas, con insensibilidad manifiesta -para evitar, por ejemplo, el cierre de un Museo- contribuye de manera determinante a configurar el drama sobre el patrimonio de esta tierra.

             Se actúa con tosquedad, o no se actúa por negligencia.

             Mas, ¿qué ocurre con otras instituciones; en dónde queda su decidido afán de defensa y valoración de nuestra herencia cultural?

             ¿Qué vienen haciendo para ello, el Ayuntamiento de esta ciudad -que mantiene un olvido constante, un abandono y una despreocupación en el cuidado y dignificación de nuestro legado; quien propuso, para nuestro estupor, convertir la Alcazaba en un parador de turismo? ¿No ha tenido nada que ver con la licencia de obra para los dos adefesios en acero corten? ¿Qué hacen a favor del legado la Diputación, el Instituto de Estudios Almerienses (que fue creado para velar por el patrimonio de  la provincia) o la Universidad de Almería? ¿Cómo se explica tanto silencio?

             Miran para otro lado, como si los desastres de la herencia cultural nada tuvieran que ver con ellos.

            Si es verdad que se han unido a la protesta, contra las falsas torres oxidadas y esta desafortunada intervención, Izquierda Unida y el alcalde de la ciudad, del PP. Mas, nada se sabe del candidato del PSOE a la alcaldía, ¿qué proyecto quiere de ciudad, cuando, sobre asunto tan serio o grave como este, calla y se esconde como piedra yerta?

             Ayer, en un debate lleno de desencuentros, en La Alcazaba, se nos dijo por parte de la Delegada de Cultura, que esta obra esperpéntica es reversible, que se puede quitar. Y nuestra exigencia de que ello se produzca cuanto antes, que se desmonten los falsos castillos -decorados de un teatro que desvalora la unidad y el conjunto de este ámbito- nos llevó a pedirle fechas concretas para eliminar los inventos. No queremos más cuentos, irresponsabilidades, ni rodeos. Queremos que se quiten ambas torres y se actúe siguiendo la poética de diálogo y unidad que tenía el conjunto. Y fijando -de una vez por todas- criterios serios de actuación, en todo el ámbito constructivo, como ayer se pidió.

             Lo que aquí se cuestiona es una intervención muy concreta, nunca la profesionalidad y categoría del arquitecto. Valoramos su valentía y transparencia para exponer su línea de actuación. Y lamentamos que los responsables de la Consejería se hayan escudado tras él, para evitar asumir las responsabilidades que les corresponden. Les ha faltado reconocer algo esencial: nos hemos equivocado en la actuación, y vamos a rectificar cuanto antes.

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