Asociación Amigos de la Alcazaba


Alejandro Jiménez lleva casi veinte años liderando el ‘Proyecto Qubbet el-Hawa’. Se trata de una de las misiones españolas de investigación en Egipto –la única andaluza- y cuyos últimos avances y hallazgos compartió en una interesante conferencia, organizada hace unos días por el Museo de Almería y la asociación Amigos de la Alcazaba, siempre muy activa y cercana al mundo de la egiptología.
Alejandro Jiménez explicó que “nuestras investigaciones se han centrado en este yacimiento donde se encuentran las tumbas de los gobernadores de la provincia más al sur de Egipto. Tuvimos la suerte de encontrar tumbas relacionadas con la familia que gobernó esta provincia durante más de tres siglos. Son más de 10 cámaras que han permanecido intactas y nos da una historia de Egipto diferente porque no se hace desde la perspectiva de la corte del faraón, sino desde la periferia, desde el Egipto de las provincias de los gobernadores. Es una mirada que siempre te ofrece una perspectiva mucho más cercana de cómo funciona una sociedad”.
Elefantina, frente a la actual Asuán, era la capital de la provincia más al sur del Egipto faraónico, fronteriza con Nubia. De gran riqueza, controlaba el comercio con el África oriental y era punto de partida de sus expediciones militares a estos territorios. Por ello, las tumbas de sus gobernadores y nobles se caracterizan por su monumentalidad, el alto valor artístico de la ejecución de las pinturas y esculturas, y la riqueza de sus ajuares, que no sólo tenían una gran variedad de objetos, sino que también estaban compuestos por materiales y productos de origen exótico, como pueden ser maderas de importación o aceites del interior de África.
Los gobernadores, nobles y familiares de Elefantina eran poderosos y a su muerte se enterraban en la colina más alta de la orilla occidental, en Qubbet el-Hawa, una zona que Amigos de la Alcazaba visita habitualmente en sus viajes por Egipto y donde estuvieron junto Alejandro Jiménez hace apenas unos meses.
El profesor Jiménez detalló que “descubrir más de 10 cámaras intactas es algo relativamente raro en la arqueología egipcia moderna, y claro, es una oportunidad magnífica de poder estudiar con métodos modernos contextos que no han sido nunca alterados desde que fueron depositados los difuntos. Los egiptólogos actualmente conocemos alrededor de un 20% aproximadamente, aunque probablemente lo que conozcamos sea todavía menos de lo que creemos. Es un mundo apasionante y complejo”. Tal es así que en el proyecto español trabajan entre 20 y 40 investigadores de múltiples especialidades, en un trabajo multidisciplinar.

Tumba de Serenput II
Entre los descubrimientos de Qubbet el-Hawa está el hallazgo del caso de cáncer de mama más antiguo del mundo descubierto hasta la fecha. “Cuando estábamos excavando, nos dimos cuenta de que un esqueleto presentaba una serie de perforaciones que no eran normales y gracias al trabajo conjunto con antropólogos físicos pudimos determinar que ese cuerpo había sufrido una metástasis. Esa metástasis tan grave solo la podían haber provocado dos tipos de cánceres, o el cáncer de mama o el cáncer de próstata, porque son los que al paciente le permiten vivir más y los efectos se prolongan en el tiempo. Cuando se analizó la pelvis de la persona vimos que era una mujer y que se trataba de un cáncer de mama. Y fue hace 4.100 años, nada más y nada menos. Lo interesante de este descubrimiento es que refuerza la idea, frente a lo que dicen otros, que el cáncer desgraciadamente ha acompañado al ser humano desde que existe”.
También hay hallazgos de un tratamiento ginecológico, y es que “a través de las tumbas se puede observar que clase alta sufría de las mismas enfermedades que la clase baja. Se morían de lo mismo, preferentemente por enfermedades intestinales producidas por parásitos, por la malaria o por infecciones. De alguna forma, las enfermedades democratizaban la vida en el Antiguo Egipto”. Realmente era la única faceta donde se igualaba la sociedad, pues “en los ajuares de las tumbas se pueden observar la categoría y sofisticación a la que tenían acceso estas clases dirigentes de Egipto hace 4.000 años”.
Tras la conferencia, el autor firmó ejemplares de su último libro ‘Descendientes de un dios menor. Poder regional en el Egipto de los reinos Antiguo y Medio’, editado por Dilema Editorial.
