El Barrio Andalusí del Mesón Gitano

Desde mi ventana / 51 – Amigos de la Alcazaba

“El Barrio Andalusí del Mesón Gitano.

Un regalo inesperado para la ciudad”

Belén Alemán. Arqueóloga

 

Las excavaciones arqueológicas que se realizaron en el verano del 2014, con motivo del proyecto de remodelación del Mesón Gitano y su entorno, dieron sorprendentes resultados. Bajo los pies de la Alcazaba, en su ladera sur, descubrimos los restos del barrio medieval islámico,  que surgió como un regalo inesperado para la ciudad de Almería.

Ante el excepcional estado de conservación de los restos y la envergadura de sus alzados, el equipo de arqueólogos priorizamos la realización de la excavación en extensión, realizando pequeños sondeos en algunos puntos, para documentar la secuencia ocupacional del asentamiento.

La primera ocupación del lugar data de época califal funcionando como lugar de almacenamiento, cuando se realizaron multitud de silos excavados en la roca destinados al almacenamiento de  frutos, cereales o leguminosas. Se han documentado pequeños silos de uso individual y otros de mayor capacidad que podían funcionar como almacenes colectivos. De esta fase no hemos encontrado evidencia de estructuras constructivas asociadas a estos silos.

Tenemos constancia de una ocupación como zona de hábitat desde el siglo XI hasta mediados del siglo XIII cuando se abandona el asentamiento. Los restos que son visibles pertenecen la mayoría al periodo almohade con una cronología entre los siglos XII y XIII.

La peculiaridad y excepcionalidad de este yacimiento se basa en el establecimiento de un hábitat troglodítico, puesto que excavan las viviendas en la roca e incorporan a las mismas cuevas que utilizan como estancias con distintas funciones, almacenes, alcobas, etc.

Por otro lado, establecen todo un sistema de captación y recogida de agua de lluvia, a través de pequeños canales que vierten a pozos o aljibes. Se han documentado también numerosos pozos de extracción de agua, algunos con una profundidad de 15 a 30 metros, por lo que nos aventuramos a pensar que el nivel freático en aquella época era distinto al actual con aguas subterráneas abundantes.

En cuanto al barrio en sí, encontramos calles estrechas y pequeños adarves, con numerosas viviendas que se adaptan a la orografía del terreno, sin seguir un patrón de orientación determinado. La distribución de las viviendas sigue un esquema parecido, con patio central que sirve de distribuidor del resto de las estancias, cuyas puertas presentan doble vano que sostenían arcadas. Estos arcos podían estar apoyados en columnas con capiteles de mármol y algunos de ellos decorados con yeserías con distintos motivos.

Se han recuperado  materiales de gran riqueza e importancia, tanto materiales cerámicos (platos, candiles, anafres, marmitas, redomas…), objetos de hueso, metal, vidrio, etc., que nos aportan una importante información sobre la forma de vida de sus habitantes.

Este proyecto de remodelación del Mesón Gitano, se ha visto rodeado de muchas polémicas desde el inicio siendo conocido, desgraciadamente, más por aspectos negativos que positivos. Como arqueóloga y como ciudadana de mi querida Almería, pienso que es necesario que comencemos ya a hablar del Mesón Gitano como el obsequio que nuestros ancestros han legado a la ciudad y que su puesta en valor inminente nos haga valorar la importancia de conservar y difundir nuestro rico patrimonio tan olvidado a veces.

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